Los políticos que fracasan hacen estas 7 cosas

Los políticos que fracasan son una especie bastante fácil de identificar. Animados por su ego, sus alianzas o su antigüedad se les ve queriendo llamar la atención para ser tomados en cuenta para participar en las próximas elecciones. 

Los peores, andan lucrando con la tragedia que representa la crisis sanitaria y económica por el COVID19.  Otros igual de miserables andan repartiendo despensas y/ó apoyos – sin ser autoridad – a costa del riesgo de todos. 

Los más ingenuos, usan sus redes sociales para querer destacar. Suelen compartir desde frases de superación hasta lo que se comen, sin contar las ridiculeces que llegan a hacer con tal de figurar.

MÁS DE 134 MIL POLITICOS QUE FRACASAN

En 2021 hubo alrededor 138 mil candidatos compitiendo para 4,180 cargos de elección popular. 

Hoy nos ocuparemos de quienes perdieron, que  fueron más de 134 mil  que habrán gastado dinero y las expectativas de la gente que los apoya, para nada.

Es importante ubicarlos para no perder el tiempo con ellos, porque son quienes no suelen cambiar. Aquí 7 tips para ubicarlos y sacarles la vuelta.

1.- BUSCAN NOTORIEDAD A CUALQUIER PRECIO

La urgencia por cobrar la notoriedad los rebasa.  Anhelan ser nombrados en las encuestas para definir las candidaturas para competir y de tanto querer ser populares algunos son penosamente ridículos.

Ante no pelaban a nadie ni en sus redes ni por su colonia. Pero los políticos que fracasan ahora parecen \’reinas de la primavera\’, se la pasan saludando desde la primera persona que se encuentran en algún lugar, hasta el último.

2.- FRACASAN PORQUE SOBERBIOS Y FANFARRONES

Muchos consultores suelen tener ideas fantásticas y gran experiencia. Pero se topan con personajes que son una especie de \»productos terminados\». A ellos nada ni nadie los hace cambiar porque están peleados con la flexibilidad y con la adaptación a circunstancias especiales. En una época donde lo único constante es el cambio, la soberbia y la fanfarronería hace naufragar más pronto a cualquier proyecto político. 

3.- NO TIENEN IDENTIDAD DIGITAL

Sus publicaciones aburridas. Revelan la ausencia de una personalidad propia que haga saber a la audiencia el porqué son diferente a los demás. No ofrecen nada nuevo e innovador a sus seguidores, y se parecen a miles de políticos. Muchos – como rémoras – piensan que la fama de sus gobernantes o padrinos será suficiente para ganar.

4.- SUS REDES SOCIALES PARA PROMOCIÓN ESTÁN RECIEN HECHAS

Sus redes están nuevas. Cuando al menos dos de las principales redes sociales com Facebook y Twitter detonaron hace más de 20 años, la mayoría de los aspirantes actuales apenas abrió una Fan Page en Facebook y le invirtió a una buena fotografía para Instagram en este año. No existen en Twitter porque le temen al trolleo.

Es decir nunca les importó sus audiencias locales y apenas hoy se están ocupando por construir comunidad. 

5.- SON ORDINARIOS E INTRASCENDENTES

La mayoría de quienes perdieron, publicaron que el 5 de Mayo se celebra un aniversario de la Batalla de Puebla. Como si la audiencia no lo supiera, dejando ver lo ordinario de sus ideas, asumiendo que todos somos ignorantes y creyendo tener autoridad moral en historia.

Ni por enterados que hay miles de páginas que hacen lo mismo todos los días y que ese tipo de contenidos se publican hace 20 años. Llegaron tarde y a querer hacer lo mismo.

6.- LOS POLÍTICOS QUE FRACASAN ECHAN ROLLO SIN MENSAJE

Piensan que con la pureza de sus intenciones basta. Otros creen que con el liderazgo de sus padrinos políticos es suficiente para que electorado los prefiera. No entienden que la razón por la que los políticos son odiados en las redes sociales es que escriben textos llenos de romanticismo y retórica ajenos a la problemática que interesa a la sociedad, especialmente a la generación conectada. 

7.- NO HACEN SUYAS LAS CAUSAS DE LA GENTE

Quizá la parte más importante: los grandes proyectos de transformación política tienen como característica la narrativa en donde existe una bandera o una causa que involucre a la audiencia. Los políticos que fracasan eluden referirse a problemáticas reales. También ignoran a segmentos estratégicos como los Millennials que quieren y pueden aportar mucho a la discusión política. Repetir las mismas promesas de hace 20 años sólo los hace intrascendentes.

 

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